Tecnologías de tratamiento de aguas residuales: ¿por qué no todos los sistemas funcionan igual?

Elegir una planta de tratamiento de aguas residuales no debería ser solo una decisión de cumplimiento normativo. Hoy, más que nunca, la tecnología detrás del sistema define el impacto ambiental, los costos operativos y la viabilidad a largo plazo de cualquier proyecto productivo.

Aunque muchas empresas siguen apostando por sistemas “tradicionales”, la realidad es que no todos los métodos de tratamiento ofrecen los mismos resultados ni responden a los retos actuales del sureste de México.

⚙️ Los sistemas convencionales: lo que aún se utiliza

Durante años, el tratamiento de aguas residuales se ha basado principalmente en tres tecnologías convencionales:

Las lagunas de oxidación, ampliamente usadas por su aparente bajo costo inicial, requieren grandes extensiones de terreno y ofrecen una remoción limitada de contaminantes. Además, suelen generar olores, emisiones al aire y riesgos de filtración al suelo y al manto freático.

Los sistemas anaeróbicos, comunes en ciertos procesos industriales y agropecuarios, logran una remoción parcial de carga orgánica, pero no siempre garantizan estabilidad en la calidad del agua tratada. Su operación exige un control cuidadoso y suele implicar altos costos de mantenimiento.

Por su parte, los lodos activados ofrecen mejores porcentajes de remoción, pero a costa de un alto consumo energético, generación constante de lodos y una operación compleja que eleva los costos a mediano y largo plazo.

Estos sistemas siguen vigentes, pero fueron diseñados para contextos donde la presión ambiental, regulatoria y social era mucho menor.

⚠️ El verdadero reto: cumplir no siempre es suficiente

Uno de los errores más comunes es pensar que, si una planta cumple con ciertos parámetros en papel, el problema está resuelto. En la práctica, muchas empresas descubren con el tiempo que su sistema:

Genera más lodos de los que puede manejar adecuadamente.
Incrementa sus costos de operación año con año.
Presenta dificultades para cumplir nuevas o más estrictas regulaciones.
No permite ningún tipo de reutilización del agua tratada.

Cumplir una norma no garantiza sostenibilidad, ni eficiencia, ni tranquilidad operativa. Especialmente en regiones ambientalmente sensibles, como el sureste del país, estas limitaciones se vuelven críticas.

🌱 Tecnología NAHIL: una evolución en el tratamiento de aguas

La ingeniería ambiental ha evolucionado, y con ella, las soluciones para el tratamiento de aguas residuales. La tecnología desarrollada por NAHIL parte de un enfoque distinto: tratar el agua de forma más eficiente, con menor impacto y mayor aprovechamiento de recursos.

A diferencia de los sistemas convencionales, esta tecnología logra altos niveles de remoción de DBO y DQO, reduce significativamente la suspensión de sólidos y minimiza la generación de lodos, uno de los principales problemas operativos de las PTAR tradicionales.

Otro diferenciador clave es el bajo costo de mantenimiento, resultado de procesos más estables y menos dependientes de insumos constantes. Además, el sistema está diseñado para permitir la reutilización de recursos, como agua tratada y subproductos, en lugar de generar residuos sin valor.

Desde una perspectiva ambiental, se trata de una solución limpia, controlada y alineada con los retos actuales de conservación del suelo, el agua y el aire.

🏨 ¿En qué tipo de proyectos esta diferencia es determinante?

No todos los proyectos enfrentan las mismas condiciones, pero hay sectores donde la elección tecnológica marca una diferencia clara.

En el caso de hoteles y desarrollos turísticos, especialmente en zonas costeras, la estabilidad del tratamiento y la posibilidad de reutilización del agua son clave para reducir presión sobre acuíferos y mejorar la imagen ambiental del proyecto.

Las granjas porcícolas y agroindustriales requieren sistemas capaces de manejar altas cargas orgánicas sin disparar los costos ni generar riesgos sanitarios o ambientales.

También existen proyectos industriales, desarrollos mixtos y empresas en crecimiento donde la planta de tratamiento debe adaptarse al aumento de demanda sin convertirse en un cuello de botella operativo.

En todos estos casos, una solución pensada desde la ingeniería ambiental —y no solo desde el cumplimiento mínimo— resulta fundamental.

✅ Elegir tecnología hoy es decidir el futuro del proyecto

Una planta de tratamiento no debería ser un problema que se “tapa” para cumplir con la autoridad. Debería ser una infraestructura estratégica que acompañe el crecimiento del negocio, reduzca riesgos y contribuya a la sostenibilidad real del entorno.

Invertir en una tecnología adecuada desde el inicio evita correcciones costosas, sanciones, conflictos ambientales y gastos innecesarios a largo plazo. La diferencia entre sistemas no siempre se nota el primer año, pero se vuelve evidente con el tiempo.

Si tu proyecto busca operar de forma responsable, eficiente y alineada con los retos ambientales actuales, vale la pena analizar qué tecnología de tratamiento realmente responde a esas necesidades.

Contar con un equipo especializado en ingeniería ambiental puede marcar una diferencia profunda en el desempeño y la viabilidad de tu sistema de tratamiento.

¡Te escuchamos!

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